viernes, 7 de mayo de 2010

Segunda temporada de The Wire


Yes, Lord.
Este milagro narrativo es muy distinto de la primera temporada (otro milagro) y de lo que llevo visto de la tercera (llevo tres capítulos y ya llevo seleccionadas dos escenas para el top five, lo de la serie esta es mucha tela). La "inocente" mafia sindical polaca no es la mafia de narcotraficantes negros de Barksdale/Stringer Bell, y el luminoso puerto de Baltimore no tiene mucho parecido con las calles más chungas de West Baltimore; sin embargo ahí está, engarzado de maravilla (y presiento que más de maravilla va a quedar) y retratando al fin y al cabo the same shit, el mismo fucking way down in the hole. (by the way, aquí tenéis la letra, que os conozco y sois capaces de no haberla buscado ni mierda. Otro ejemplo de que, en efecto, los cabrones de la serie esta no dicen ni una palabra a la ligera. http://www.sing365.com/music/lyric.nsf/Way-Down-in-the-Hole-lyrics-Tom-Waits/7700DE185241C25648256975000FE772). En contraste con lo luminoso que está siempre el puerto, ese constante toque negro que se impone desde el final del primer capítulo (el contenedor con la veintena de chicas asfixiadas), recordándonos dónde estamos.
Los grandes hallazos de la temporada: Franz Sabotka, la tenebrosísima mafia griega, y Bea la policía del puerto (pace Rafa, la chica es una preciosidad. Es cierto que la señora fiscal es muchísima fiscal en el arranque de la tercera, pero en la segunda, Bee rules -o what the hell se escriba).
Y no me entretengo más. Mis escenas:
5) es provisional, tengo de momento la de la cena en la que Kima intenta convencer a la mujer de Daniels para que lo deje seguir en la policía a cambio de que Daniels convenza a la novia de Kima de eso mismo, pero las hay mejores, tenéis que sustituirla.
4) McNulty to tajao en el coche se choca contra un pilar y, no contento, vuelve a chocarse intencionadamente.
3) McNulty no se ha aguantado y está follando con dos putas cuando la policía entra en el burdel en el que se ha infiltrado con un micro.

Ahora, con bastante distancia:
2) Omar, sublime con su corbatita que se ha comprado con el dinero del estado para comparecer en juicio, presta testimonio contra el matón aquel (no recuerdo su nombre) ante el jurado de la ciudad de Baltimore, y, moviéndome a levantarme del sillón y a aplaudir, corta al hijoputa del abogado de los mafiosos y lo deja planchadísimo ("¿y usted no?"), para regocijo de toda la sala.

1) D'Angelo en el club de lectura de la cárcel hace en un arranque de irritación su comentario sobre El gran Gatsby de S. Fitzgerald, y lo hace mejor de lo que podría haberlo hecho Hemingway o cualquier otro. La cita inaugural del capítulo hace referencia a este momento y por ello sabemos que D'Angelo, con su discurso literario-carcelario de negro narcotraficante escoria, está hablando de su propia futura muerte como un grandioso héroe homérico. Su muerte, que nos sorprende igual, efectivamente cierra el capítulo.

Zelig y La rosa púrpura de El Cairo


En mis primeros días por Oriente Próximo y en un paréntesis de The Wire (que en un momento veréis que no ha sido tal), decidí verme estas dos películas clásicas de Woody Allen que desconocía (los numerosos lectores del blog son ya conscientes de mi casi analfabetismo cinematográfico).

Zelig
(1983) les gustará a los aficionados a la parte técnica del cine. Es un documental en blanco y negro sobre el extraño caso del hombre camaleón que sorprendió a la opinión pública neoyorquina de los años treinta: Zelig adopta irremediablemente la personalidad y la apariencia de quienes lo rodean, desde que en su infancia le preguntaron si había leído Moby Dick y tuvo vergüenza de decir que no. Sólo el amor de la psiquiatra que se hace cargo de su caso (cómo no, Mia Farrow) podría sanarlo de su extraña enfermedad.
Según leo por ahí, es la primera película, mucho antes de Forrest Gump, donde se superponen imágenes sobre imágenes antiguas, y se hace bien: es decir, que vemos a Woody Allen integrado con naturalidad en imágenes de documentales de los años 30, junto a Hitler y cosas por el estilo. Tiene otros alardes técnicos y también otras sorpresas "extra-literarias", como que, por ejemplo, participa Susan Sontag (!). En cambio, en lo que hace al guion no es la mejor película de Woody Allen, por más que, para mi sorpresa, vea escrito por ahí. Entra en el género woodyallenesco de comedia fantástica/absurda (Scoop, La última noche de Boris Grushenko, cada una a su manera).

En La rosa púrpura de El Cairo (1985) la protagonista es de nuevo Mia Farrow, encantadora, tierna y maravillosa. Es la protagonista absoluta, Woody Allen no sale. La película es costosa de ver cuando, en mi caso, te esperabas algo completamente distinto; sin embargo, es una interesante mezcla del Woody Allen de los planteamientos humorísticos fantásticos, de la comedia de enredo e inseguridad amorosa, y del drama centrado en una mujer. Ya digo que se me hizo algo tediosa; sólo por el papel de ella, sin embargo, vale la pena. El final deja un regusto sorprendentemente triste.

domingo, 21 de marzo de 2010

Primera temporada de The wire

Por culpa de esta puta maravilla llamada The wire, no puedo ver ninguna peli, porque me falta el tiempo para otros documentos y porque después de un cocktail Manhattan -The wire-, no hay ganas de una cocacola cero -Lost-.


De modo que tampoco puedo escribir críticas en el blog, de modo que os propongo una pequeña discusión: Una lista de las cinco mejores escenas de menos a más, de la serie.


Escena número 5: Jimmy McNulty regresa a su casa e intenta construir una litera que ha comprado en Ikea. El tío está asilvestrado y no sabe usar una llave del tipo que sea.  


Escena número 4: Bunk y McNulty encuentran el casquillo de una bala que se disparó un año antes. Durante la escena sólo se escucha fuck, fuck, what the fuck.  


Escena número 3: Avon Barksdale y Russel "Stringer" Bell esperan en su sala de reuniones el violento asalto del DEA. En su lugar entran el Teniente Daniels y McNulty, llamando a la puerta y con las pistolas enfundadas.  


Escena número 2: McNulty, el fin de semana que está con sus hijos, lleva a Omar Little a ver los restos de su novio muerto. Los niños esperan en un pasillo mientras se pasan la pelota. Omar da un grito desde no se sabe dónde que deja a los niños tan asustados como nunca más se les verá. Mención especial al viaje en coche: McNulty, sus dos hijos y Omar. ¿De qué hablarían a la ida? ¿Y a la vuelta?  


Escena número 1: Acaba la primera temporada. Omar Vuelve de NY. Se escucha su canción y se ve a un pobre vendedor gama media. Lo siguiente es un arma en la cara y la frase de la serie: "All in the game".


Un saludo desde Freiburg, ya sin nieve.
Rafa

sábado, 13 de marzo de 2010

Tres colores: Blanco



Kiéslowski (oriundo de la misma Cuenca, de la Cuenca de Polonia, claro) tiene fama de pedante post-moderno gafapasta. Dado que yo recomiendo sus películas, es posible que esa fama se corresponda con la realidad.
Una película de Kiéslowski que es una rayada gorda es La doble vida de Verónica, protagonizada por una chavalote (no sé quién más leerá este blog, pero yo escribo como si os estuviera hablando a vosotros). Es famoso, sin embargo, por la trilogía de los Tres colores (Azul, Blanco, Rojo), los del país vecino, que es el que puso el dinero, y que se corresponden con los conceptos de liberté, égalité, fraternité. Se suponen que las películas se inspiran irónicamente en esos colores y en esos conceptos: lo de los colores resulta claro, porque en la fotografía de cada una predomina el color de turno, y en la que os propongo ahora, Blanco, hay mucha nieve. La fotografía, como en el resto, es una preciosidad.
Blanco es la historia negra (i'm sorry) de una venganza, por motivos sórdidos (=sexo con lotes). Estructura clásica en dos partes, personaje antiheroico, pringao como McNulty sin parecerse nada a él (en parte da más pena, porque es más tonto, y en parte tiene mucha más inventiva), y, atención, su símbolo del zahir ahí bueno.
Defectos: alarga un poco de más alguna escena y repite alguna vez más de lo necesario el tema musical.
Dicen que Blanco es la peor de las tres. Ya os diré las otras dos: si son mejores es que son muy buenas.
Idiomas: francés y polaco, mitad en París, mitad en Varsovia. Como siempre, no tiene ningún sentido verla doblada. Y de verdad perdonadme pero de nuevo me las he arreglado para que alguien la baje por mí y por tanto (aunque esta vez he buscado) no encuentro link que poneros. Shame on me.

miércoles, 10 de febrero de 2010

BERLIN EXPRESS o ¡qué difícil es repartir una gran tarta!




¿Qué ocurre cuando se juntan la mejor tarta del mundo y cuatro niños que creen tener la única razón verdadera para comérsela se pelean? Pues que se necesita un cuchillo para repartirla equitativamente. Sin embargo, este cuchillo es de plástico y ya sólo puede hacer un último corte. Su fragilidad es tan evidente que necesita la ayuda de una joven cuchara para seguir viviendo. De sus tres dientes ha perdido por el camino a dos de ellos y no está dispuesto a comprarse una dentadura postiza puesto que la tarta se pudriría y los niños se volverían a pegar entre ellos una tercera vez, cuyas consecuencias ni siquiera puede (ni quiere) imaginar. Y entonces, ¿qué hace?. Eso, amiguitos, lo sabréis cuando veais esta obra de arte.

martes, 9 de febrero de 2010

Qué ver y qué no ver

 
En mi opinión recomendarnos películas en el blog está siendo más constructivo que desaconsejarnos películas verbalmente, como solemos hacer cuando nos reunimos. Vuestras propuestas me han salvado alguna tarde. Con mi película de hoy completo una referencia que el Mario hizo verbal pero que no acabó de cuajar en la conversación. Sin embargo, por el mismo precio os digo hasta cuatro pelis que te dejan muy frío, helado, más que la ola hijaputa que te toca los huevos por primera vez en el verano.

¿Conocéis alguna peli de género carcelario española? Me refiero al tipo de Brubaker, Papillon o Cadena perpetua... La respuesta probablemente es NO. Las hay. Hay una del Lute y otra del Vaquilla, cuyos títulos no recuerdo pero qué más da. Pues, resulta que un tal Daniel Monzón se sale con hacer ahora una y además muy buena. Celda 211 ni de coña puede compararse a algunas de las americanas antes dichas, pero cuenta con un pedazo de actor que nos hace sentirnos  como nos sentimos con el mejor Benicio del Toro o con un Johnny Depp inspirado. Luis Tosar lo clava haciendo de preso español. Tan bien lo hace que casi puedo ignorar que en la peli aparezca ANTONIO RESINES haciendo de poli malo. Pese a esto es digna de ver.

Celda 211 tiene un cierto afán de retratar a la sociedad al estilo de The wire, pero claro en muchos menos minutos y por tanto no le sale la jugada. Pero el intento es digno y no mal acabado. Es muy tensa y los primero 2 minutos son desagradables, pero se queda ahí.

Ahora muy breve: Podéis dejar de ver Avatar. Siento que este mensaje haya llegado muy tarde para algunos. Es, creo, el mayor truñaco gordo visto por mi persona en mucho tiempo. -Y 24 euros dos entradas más gafas-. Podéis dejar de ver Death Proof. Lo siento. Yo soy fan de tarantino y el bailecito de la chica pondría cachondo a cualquiera y el Kurt Russel lo hace muy bien, pero igualmente un poco rollo. Charlie y la fábrica de chocolate es otra que podéis dejar de ver. Johnny Depp está increíble como siempre, pero el resto es muy aburrido e incluso desagradable. Accolytes, es una peli de miedo que también podéis dejar de ver. Estuve por pararla tres veces porque no soportaba la típica subida de volumen y susto tonto consecuente. Y además no se ve ni una teta, joder.

No puedo resumir Celda 211 en cinco palabras sin contar algo de la película. Pero en cinco palabras os digo que: “con suerte vais al sofá-cama”. 

domingo, 7 de febrero de 2010

Malèna

La primera y definitiva razón para ver esta película es Monica Belluci. Dicho esto y puesta la conveniente foto, el comentario que sigue es absolutamente irrelevante.
La película se ambienta en un pueblo siciliano y en la segunda guerra mundial. El protagonista es un chavalito que siente despertar su sexualidad al conocer -sólo de vista, ya quisiera él- a Malèna, la belleza del pueblo, que es asfixiada a partes iguales por el violento deseo de todos los hombres, la envidia violenta de todas las mujeres y la violencia en general de esos tiempos y esas costumbres. Sin embargo, la historia, que es más bien triste o muy triste, no nos la cuentan en tono trágico, sino que va filtrada por la mirada juvenil y salidorra del chaval que sigue como espectador impotente la desgraciada vida de Mónica, digo Malèna. Resulta una tragicomedia con más peso de lo trágico, tierna a ratos, con momentos muy indignantes (el juicio, o lo que ocurre cuando llegan los aliados). Pero insisto, no nos engañemos, si la película nos hace mejores personas no es por la compasión que sin duda suscita sino por el efecto catártico de esa mujer en la pantalla. He vacilado al escribir mujer, porque no sabía si escribir mujer, Mujer, presencia angélica, divinidad, jugón, vaya crac, etc... Designaciones todas que, siendo ella (¿o Ella?) esencialmente inefable, sólo pueden aplicársele por aproximación remota y con el debido respecto religioso, si fas est (ya que recitan a Catulo en la película, yes sir).
En fin, que aquí tenéis el vínculo con la versión original italiana (o siciliana, que creo que no es lo mismo) con subtítulos, para deleite de la sección italófila de la Lumpengemeinschaft, y también porque, aunque Mónica sólo diga cosas como "grazie" y "buon giorno", sería un innecesario ejercicio de autotormento escucharla doblada.