domingo, 21 de marzo de 2010

Primera temporada de The wire

Por culpa de esta puta maravilla llamada The wire, no puedo ver ninguna peli, porque me falta el tiempo para otros documentos y porque después de un cocktail Manhattan -The wire-, no hay ganas de una cocacola cero -Lost-.


De modo que tampoco puedo escribir críticas en el blog, de modo que os propongo una pequeña discusión: Una lista de las cinco mejores escenas de menos a más, de la serie.


Escena número 5: Jimmy McNulty regresa a su casa e intenta construir una litera que ha comprado en Ikea. El tío está asilvestrado y no sabe usar una llave del tipo que sea.  


Escena número 4: Bunk y McNulty encuentran el casquillo de una bala que se disparó un año antes. Durante la escena sólo se escucha fuck, fuck, what the fuck.  


Escena número 3: Avon Barksdale y Russel "Stringer" Bell esperan en su sala de reuniones el violento asalto del DEA. En su lugar entran el Teniente Daniels y McNulty, llamando a la puerta y con las pistolas enfundadas.  


Escena número 2: McNulty, el fin de semana que está con sus hijos, lleva a Omar Little a ver los restos de su novio muerto. Los niños esperan en un pasillo mientras se pasan la pelota. Omar da un grito desde no se sabe dónde que deja a los niños tan asustados como nunca más se les verá. Mención especial al viaje en coche: McNulty, sus dos hijos y Omar. ¿De qué hablarían a la ida? ¿Y a la vuelta?  


Escena número 1: Acaba la primera temporada. Omar Vuelve de NY. Se escucha su canción y se ve a un pobre vendedor gama media. Lo siguiente es un arma en la cara y la frase de la serie: "All in the game".


Un saludo desde Freiburg, ya sin nieve.
Rafa

sábado, 13 de marzo de 2010

Tres colores: Blanco



Kiéslowski (oriundo de la misma Cuenca, de la Cuenca de Polonia, claro) tiene fama de pedante post-moderno gafapasta. Dado que yo recomiendo sus películas, es posible que esa fama se corresponda con la realidad.
Una película de Kiéslowski que es una rayada gorda es La doble vida de Verónica, protagonizada por una chavalote (no sé quién más leerá este blog, pero yo escribo como si os estuviera hablando a vosotros). Es famoso, sin embargo, por la trilogía de los Tres colores (Azul, Blanco, Rojo), los del país vecino, que es el que puso el dinero, y que se corresponden con los conceptos de liberté, égalité, fraternité. Se suponen que las películas se inspiran irónicamente en esos colores y en esos conceptos: lo de los colores resulta claro, porque en la fotografía de cada una predomina el color de turno, y en la que os propongo ahora, Blanco, hay mucha nieve. La fotografía, como en el resto, es una preciosidad.
Blanco es la historia negra (i'm sorry) de una venganza, por motivos sórdidos (=sexo con lotes). Estructura clásica en dos partes, personaje antiheroico, pringao como McNulty sin parecerse nada a él (en parte da más pena, porque es más tonto, y en parte tiene mucha más inventiva), y, atención, su símbolo del zahir ahí bueno.
Defectos: alarga un poco de más alguna escena y repite alguna vez más de lo necesario el tema musical.
Dicen que Blanco es la peor de las tres. Ya os diré las otras dos: si son mejores es que son muy buenas.
Idiomas: francés y polaco, mitad en París, mitad en Varsovia. Como siempre, no tiene ningún sentido verla doblada. Y de verdad perdonadme pero de nuevo me las he arreglado para que alguien la baje por mí y por tanto (aunque esta vez he buscado) no encuentro link que poneros. Shame on me.

miércoles, 10 de febrero de 2010

BERLIN EXPRESS o ¡qué difícil es repartir una gran tarta!




¿Qué ocurre cuando se juntan la mejor tarta del mundo y cuatro niños que creen tener la única razón verdadera para comérsela se pelean? Pues que se necesita un cuchillo para repartirla equitativamente. Sin embargo, este cuchillo es de plástico y ya sólo puede hacer un último corte. Su fragilidad es tan evidente que necesita la ayuda de una joven cuchara para seguir viviendo. De sus tres dientes ha perdido por el camino a dos de ellos y no está dispuesto a comprarse una dentadura postiza puesto que la tarta se pudriría y los niños se volverían a pegar entre ellos una tercera vez, cuyas consecuencias ni siquiera puede (ni quiere) imaginar. Y entonces, ¿qué hace?. Eso, amiguitos, lo sabréis cuando veais esta obra de arte.

martes, 9 de febrero de 2010

Qué ver y qué no ver

 
En mi opinión recomendarnos películas en el blog está siendo más constructivo que desaconsejarnos películas verbalmente, como solemos hacer cuando nos reunimos. Vuestras propuestas me han salvado alguna tarde. Con mi película de hoy completo una referencia que el Mario hizo verbal pero que no acabó de cuajar en la conversación. Sin embargo, por el mismo precio os digo hasta cuatro pelis que te dejan muy frío, helado, más que la ola hijaputa que te toca los huevos por primera vez en el verano.

¿Conocéis alguna peli de género carcelario española? Me refiero al tipo de Brubaker, Papillon o Cadena perpetua... La respuesta probablemente es NO. Las hay. Hay una del Lute y otra del Vaquilla, cuyos títulos no recuerdo pero qué más da. Pues, resulta que un tal Daniel Monzón se sale con hacer ahora una y además muy buena. Celda 211 ni de coña puede compararse a algunas de las americanas antes dichas, pero cuenta con un pedazo de actor que nos hace sentirnos  como nos sentimos con el mejor Benicio del Toro o con un Johnny Depp inspirado. Luis Tosar lo clava haciendo de preso español. Tan bien lo hace que casi puedo ignorar que en la peli aparezca ANTONIO RESINES haciendo de poli malo. Pese a esto es digna de ver.

Celda 211 tiene un cierto afán de retratar a la sociedad al estilo de The wire, pero claro en muchos menos minutos y por tanto no le sale la jugada. Pero el intento es digno y no mal acabado. Es muy tensa y los primero 2 minutos son desagradables, pero se queda ahí.

Ahora muy breve: Podéis dejar de ver Avatar. Siento que este mensaje haya llegado muy tarde para algunos. Es, creo, el mayor truñaco gordo visto por mi persona en mucho tiempo. -Y 24 euros dos entradas más gafas-. Podéis dejar de ver Death Proof. Lo siento. Yo soy fan de tarantino y el bailecito de la chica pondría cachondo a cualquiera y el Kurt Russel lo hace muy bien, pero igualmente un poco rollo. Charlie y la fábrica de chocolate es otra que podéis dejar de ver. Johnny Depp está increíble como siempre, pero el resto es muy aburrido e incluso desagradable. Accolytes, es una peli de miedo que también podéis dejar de ver. Estuve por pararla tres veces porque no soportaba la típica subida de volumen y susto tonto consecuente. Y además no se ve ni una teta, joder.

No puedo resumir Celda 211 en cinco palabras sin contar algo de la película. Pero en cinco palabras os digo que: “con suerte vais al sofá-cama”. 

domingo, 7 de febrero de 2010

Malèna

La primera y definitiva razón para ver esta película es Monica Belluci. Dicho esto y puesta la conveniente foto, el comentario que sigue es absolutamente irrelevante.
La película se ambienta en un pueblo siciliano y en la segunda guerra mundial. El protagonista es un chavalito que siente despertar su sexualidad al conocer -sólo de vista, ya quisiera él- a Malèna, la belleza del pueblo, que es asfixiada a partes iguales por el violento deseo de todos los hombres, la envidia violenta de todas las mujeres y la violencia en general de esos tiempos y esas costumbres. Sin embargo, la historia, que es más bien triste o muy triste, no nos la cuentan en tono trágico, sino que va filtrada por la mirada juvenil y salidorra del chaval que sigue como espectador impotente la desgraciada vida de Mónica, digo Malèna. Resulta una tragicomedia con más peso de lo trágico, tierna a ratos, con momentos muy indignantes (el juicio, o lo que ocurre cuando llegan los aliados). Pero insisto, no nos engañemos, si la película nos hace mejores personas no es por la compasión que sin duda suscita sino por el efecto catártico de esa mujer en la pantalla. He vacilado al escribir mujer, porque no sabía si escribir mujer, Mujer, presencia angélica, divinidad, jugón, vaya crac, etc... Designaciones todas que, siendo ella (¿o Ella?) esencialmente inefable, sólo pueden aplicársele por aproximación remota y con el debido respecto religioso, si fas est (ya que recitan a Catulo en la película, yes sir).
En fin, que aquí tenéis el vínculo con la versión original italiana (o siciliana, que creo que no es lo mismo) con subtítulos, para deleite de la sección italófila de la Lumpengemeinschaft, y también porque, aunque Mónica sólo diga cosas como "grazie" y "buon giorno", sería un innecesario ejercicio de autotormento escucharla doblada.

domingo, 13 de diciembre de 2009

Papillon



Dos amigos buscan la libertad. Esta película es de 1973 y es de género carcelario y aunque no creo que sea pionera, te sirve para entender -y menospreciar- películas posteriores. The shawshank redemption -Cadena perpetua-, con Morgan Freeman, bebe mucho de Papillon, pero en mi opinión la primera es muy superior y tiene algo encantador que no tiene la segunda.


Steve McQueen hace un papelón y deja a Dustin Hoffman en pañales. Cualquiera querría ser como Steve McQueen en Papillon, un auténtico amigo y un tío con dos pelotas del tamaño de dos balones de nivea. 


La película tiene lugar en la Guayana francesa y los paisajes -sí, los paisajes- son increíbles. Es interesante la actitud de los policías. No hay una focalización de un jefe maligno que disfruta haciendo sufrir a los presos, como en las películas de cárceles modernas. Hay, en cambio, un sistema de personas rudas a las que la muerte de estos presos no les importa ni mucho ni poco, porque son residuos de Francia olvidados por Francia y por ellos.


Cerca del final suceden aproximadamente veinte minutos o más que son un auténtico pegote que no se sabe que hacer con ellos. Lo mismo pasa con la voz en off del final, que sobra. Esto no es una opinión sin más, es que sobran sin lugar a dudas y, sin embargo, le dan a la película un halo de imperfección que te deja satisfecho cuando la rumias días más tarde.


Uno de los sueños del protagonista es digno de formar parte de los mejores momentos de la historia del cine. Bueno, mejor dicho de los mejores momentos de las películas que yo he visto, lo cual tampoco es nada del otro mundo.


viernes, 11 de diciembre de 2009

SIETE AÑOS EN EL TÍBET



Soy el primer sorprendido de que fuese esta película la que consiguió que ayer, pese al sueño que tenía, me fuera a acostar dos horas y pico más tarde de lo previsto. Mis compañeros la habían alquilado y me invitaron a verla con ellos; por cortesía me propuse acompañarlos durante los diez primeros minutos (yo pensaba apasionadamente en coger la cama), pero cuando me di cuenta estaba enganchado a las desventuras del pobre austriaco Heinrich (Brad Pitt, quién lo diría) en su viaje iniciático por la cordillera del Himalaya.

La película me dio varias sorpresas: primero, que se supone basada en hechos reales ocurridos en el techo del mundo mientras el resto del mundo estaba matándose en la Segunda Guerra. Segundo, que no es una película de lucimiento de Brad Pitt en que éste va de tío bueno guay super espiritual que se convierte al budismo, sino que el protagonista es un anti-héroe que no tiene más remedio que aprender a base de hostias, hostias literales que le dan inmerecidamente y más duras hostias no literales que por gilipollas le dan sus seres queridos desde la distancia: y ni siquiera así aprende del todo. El Dalai Lama aparece en su vida como un deus ex machina pero no del tipo que uno esperaría, sino de una forma bastante casual e incluso tonta. Y sin duda, cuando uno en seis meses en Bélgica no se ha comido una mierda, es muy consolador que Brad Pitt se coma menos todavía durante siete años en el Tíbet.

Pegas de la película: el estilo "disney" y hollywoodiense que en ocasiones se hace demasiado empalagoso (no hay más que escuchar la banda sonora, que por otra parte llega a ser muy efectiva), sobre todo en el "happy end", que yo quitaría sin dudarlo un segundo, porque es un pegote gordo.

Pese a ello, ya os digo, es entrañable en muchos momentos. A mí al menos me resultó emocionante, y, aunque lenta, entretenida (?). Quizá se deba a que, como dice el tito Jorge Luis (que no José Luis), sólo hay tres tipos de argumentos posibles en literatura (¿o eran cuatro?), y éste es el de la Odisea, una vez más, y no pretende ser otra cosa.

Yo la vi, porque aquí no tengo otro remedio, es inglés con subtítulos en inglés: esta vez no es por quedar pedante (otras veces sí lo ha sido), pero se entiende muy bien teniendo abajo el texto en inglés, es sencillito, así que como ejercicio os lo recomiendo. En cambio, en esta ocasión no es por criterio artístico (los personajes son austriacos, alemanes, tibetanos y chinos, así que qué me cuentas hablando en inglés).

Y no, no encuentro el vínculo. Un abrazo,
P.