sábado, 29 de mayo de 2010
Todo sobre mi madre
jueves, 27 de mayo de 2010
Las invasiones bárbaras
viernes, 7 de mayo de 2010
Segunda temporada de The Wire
Yes, Lord.
Este milagro narrativo es muy distinto de la primera temporada (otro milagro) y de lo que llevo visto de la tercera (llevo tres capítulos y ya llevo seleccionadas dos escenas para el top five, lo de la serie esta es mucha tela). La "inocente" mafia sindical polaca no es la mafia de narcotraficantes negros de Barksdale/Stringer Bell, y el luminoso puerto de Baltimore no tiene mucho parecido con las calles más chungas de West Baltimore; sin embargo ahí está, engarzado de maravilla (y presiento que más de maravilla va a quedar) y retratando al fin y al cabo the same shit, el mismo fucking way down in the hole. (by the way, aquí tenéis la letra, que os conozco y sois capaces de no haberla buscado ni mierda. Otro ejemplo de que, en efecto, los cabrones de la serie esta no dicen ni una palabra a la ligera. http://www.sing365.com/music/lyric.nsf/Way-Down-in-the-Hole-lyrics-Tom-Waits/7700DE185241C25648256975000FE772). En contraste con lo luminoso que está siempre el puerto, ese constante toque negro que se impone desde el final del primer capítulo (el contenedor con la veintena de chicas asfixiadas), recordándonos dónde estamos.
Los grandes hallazos de la temporada: Franz Sabotka, la tenebrosísima mafia griega, y Bea la policía del puerto (pace Rafa, la chica es una preciosidad. Es cierto que la señora fiscal es muchísima fiscal en el arranque de la tercera, pero en la segunda, Bee rules -o what the hell se escriba).
Y no me entretengo más. Mis escenas:
5) es provisional, tengo de momento la de la cena en la que Kima intenta convencer a la mujer de Daniels para que lo deje seguir en la policía a cambio de que Daniels convenza a la novia de Kima de eso mismo, pero las hay mejores, tenéis que sustituirla.
4) McNulty to tajao en el coche se choca contra un pilar y, no contento, vuelve a chocarse intencionadamente.
3) McNulty no se ha aguantado y está follando con dos putas cuando la policía entra en el burdel en el que se ha infiltrado con un micro.
Ahora, con bastante distancia:
2) Omar, sublime con su corbatita que se ha comprado con el dinero del estado para comparecer en juicio, presta testimonio contra el matón aquel (no recuerdo su nombre) ante el jurado de la ciudad de Baltimore, y, moviéndome a levantarme del sillón y a aplaudir, corta al hijoputa del abogado de los mafiosos y lo deja planchadísimo ("¿y usted no?"), para regocijo de toda la sala.
1) D'Angelo en el club de lectura de la cárcel hace en un arranque de irritación su comentario sobre El gran Gatsby de S. Fitzgerald, y lo hace mejor de lo que podría haberlo hecho Hemingway o cualquier otro. La cita inaugural del capítulo hace referencia a este momento y por ello sabemos que D'Angelo, con su discurso literario-carcelario de negro narcotraficante escoria, está hablando de su propia futura muerte como un grandioso héroe homérico. Su muerte, que nos sorprende igual, efectivamente cierra el capítulo.
Zelig y La rosa púrpura de El Cairo
En mis primeros días por Oriente Próximo y en un paréntesis de The Wire (que en un momento veréis que no ha sido tal), decidí verme estas dos películas clásicas de Woody Allen que desconocía (los numerosos lectores del blog son ya conscientes de mi casi analfabetismo cinematográfico).
Zelig (1983) les gustará a los aficionados a la parte técnica del cine. Es un documental en blanco y negro sobre el extraño caso del hombre camaleón que sorprendió a la opinión pública neoyorquina de los años treinta: Zelig adopta irremediablemente la personalidad y la apariencia de quienes lo rodean, desde que en su infancia le preguntaron si había leído Moby Dick y tuvo vergüenza de decir que no. Sólo el amor de la psiquiatra que se hace cargo de su caso (cómo no, Mia Farrow) podría sanarlo de su extraña enfermedad.
Según leo por ahí, es la primera película, mucho antes de Forrest Gump, donde se superponen imágenes sobre imágenes antiguas, y se hace bien: es decir, que vemos a Woody Allen integrado con naturalidad en imágenes de documentales de los años 30, junto a Hitler y cosas por el estilo. Tiene otros alardes técnicos y también otras sorpresas "extra-literarias", como que, por ejemplo, participa Susan Sontag (!). En cambio, en lo que hace al guion no es la mejor película de Woody Allen, por más que, para mi sorpresa, vea escrito por ahí. Entra en el género woodyallenesco de comedia fantástica/absurda (Scoop, La última noche de Boris Grushenko, cada una a su manera).
En La rosa púrpura de El Cairo (1985) la protagonista es de nuevo Mia Farrow, encantadora, tierna y maravillosa. Es la protagonista absoluta, Woody Allen no sale. La película es costosa de ver cuando, en mi caso, te esperabas algo completamente distinto; sin embargo, es una interesante mezcla del Woody Allen de los planteamientos humorísticos fantásticos, de la comedia de enredo e inseguridad amorosa, y del drama centrado en una mujer. Ya digo que se me hizo algo tediosa; sólo por el papel de ella, sin embargo, vale la pena. El final deja un regusto sorprendentemente triste.
domingo, 21 de marzo de 2010
Primera temporada de The wire
De modo que tampoco puedo escribir críticas en el blog, de modo que os propongo una pequeña discusión: Una lista de las cinco mejores escenas de menos a más, de la serie.
Escena número 5: Jimmy McNulty regresa a su casa e intenta construir una litera que ha comprado en Ikea. El tío está asilvestrado y no sabe usar una llave del tipo que sea.
Escena número 4: Bunk y McNulty encuentran el casquillo de una bala que se disparó un año antes. Durante la escena sólo se escucha fuck, fuck, what the fuck.
Escena número 3: Avon Barksdale y Russel "Stringer" Bell esperan en su sala de reuniones el violento asalto del DEA. En su lugar entran el Teniente Daniels y McNulty, llamando a la puerta y con las pistolas enfundadas.
Escena número 2: McNulty, el fin de semana que está con sus hijos, lleva a Omar Little a ver los restos de su novio muerto. Los niños esperan en un pasillo mientras se pasan la pelota. Omar da un grito desde no se sabe dónde que deja a los niños tan asustados como nunca más se les verá. Mención especial al viaje en coche: McNulty, sus dos hijos y Omar. ¿De qué hablarían a la ida? ¿Y a la vuelta?
Escena número 1: Acaba la primera temporada. Omar Vuelve de NY. Se escucha su canción y se ve a un pobre vendedor gama media. Lo siguiente es un arma en la cara y la frase de la serie: "All in the game".
Un saludo desde Freiburg, ya sin nieve.
Rafa
sábado, 13 de marzo de 2010
Tres colores: Blanco
Una película de Kiéslowski que es una rayada gorda es La doble vida de Verónica, protagonizada por una chavalote (no sé quién más leerá este blog, pero yo escribo como si os estuviera hablando a vosotros). Es famoso, sin embargo, por la trilogía de los Tres colores (Azul, Blanco, Rojo), los del país vecino, que es el que puso el dinero, y que se corresponden con los conceptos de liberté, égalité, fraternité. Se suponen que las películas se inspiran irónicamente en esos colores y en esos conceptos: lo de los colores resulta claro, porque en la fotografía de cada una predomina el color de turno, y en la que os propongo ahora, Blanco, hay mucha nieve. La fotografía, como en el resto, es una preciosidad.
Blanco es la historia negra (i'm sorry) de una venganza, por motivos sórdidos (=sexo con lotes). Estructura clásica en dos partes, personaje antiheroico, pringao como McNulty sin parecerse nada a él (en parte da más pena, porque es más tonto, y en parte tiene mucha más inventiva), y, atención, su símbolo del zahir ahí bueno.
Defectos: alarga un poco de más alguna escena y repite alguna vez más de lo necesario el tema musical.
Dicen que Blanco es la peor de las tres. Ya os diré las otras dos: si son mejores es que son muy buenas.
Idiomas: francés y polaco, mitad en París, mitad en Varsovia. Como siempre, no tiene ningún sentido verla doblada. Y de verdad perdonadme pero de nuevo me las he arreglado para que alguien la baje por mí y por tanto (aunque esta vez he buscado) no encuentro link que poneros. Shame on me.
miércoles, 10 de febrero de 2010
BERLIN EXPRESS o ¡qué difícil es repartir una gran tarta!
¿Qué ocurre cuando se juntan la mejor tarta del mundo y cuatro niños que creen tener la única razón verdadera para comérsela se pelean? Pues que se necesita un cuchillo para repartirla equitativamente. Sin embargo, este cuchillo es de plástico y ya sólo puede hacer un último corte. Su fragilidad es tan evidente que necesita la ayuda de una joven cuchara para seguir viviendo. De sus tres dientes ha perdido por el camino a dos de ellos y no está dispuesto a comprarse una dentadura postiza puesto que la tarta se pudriría y los niños se volverían a pegar entre ellos una tercera vez, cuyas consecuencias ni siquiera puede (ni quiere) imaginar. Y entonces, ¿qué hace?. Eso, amiguitos, lo sabréis cuando veais esta obra de arte.
martes, 9 de febrero de 2010
Qué ver y qué no ver
domingo, 7 de febrero de 2010
Malèna
domingo, 13 de diciembre de 2009
Papillon
viernes, 11 de diciembre de 2009
SIETE AÑOS EN EL TÍBET
Soy el primer sorprendido de que fuese esta película la que consiguió que ayer, pese al sueño que tenía, me fuera a acostar dos horas y pico más tarde de lo previsto. Mis compañeros la habían alquilado y me invitaron a verla con ellos; por cortesía me propuse acompañarlos durante los diez primeros minutos (yo pensaba apasionadamente en coger la cama), pero cuando me di cuenta estaba enganchado a las desventuras del pobre austriaco Heinrich (Brad Pitt, quién lo diría) en su viaje iniciático por la cordillera del Himalaya.
La película me dio varias sorpresas: primero, que se supone basada en hechos reales ocurridos en el techo del mundo mientras el resto del mundo estaba matándose en la Segunda Guerra. Segundo, que no es una película de lucimiento de Brad Pitt en que éste va de tío bueno guay super espiritual que se convierte al budismo, sino que el protagonista es un anti-héroe que no tiene más remedio que aprender a base de hostias, hostias literales que le dan inmerecidamente y más duras hostias no literales que por gilipollas le dan sus seres queridos desde la distancia: y ni siquiera así aprende del todo. El Dalai Lama aparece en su vida como un deus ex machina pero no del tipo que uno esperaría, sino de una forma bastante casual e incluso tonta. Y sin duda, cuando uno en seis meses en Bélgica no se ha comido una mierda, es muy consolador que Brad Pitt se coma menos todavía durante siete años en el Tíbet.
Pegas de la película: el estilo "disney" y hollywoodiense que en ocasiones se hace demasiado empalagoso (no hay más que escuchar la banda sonora, que por otra parte llega a ser muy efectiva), sobre todo en el "happy end", que yo quitaría sin dudarlo un segundo, porque es un pegote gordo.
Pese a ello, ya os digo, es entrañable en muchos momentos. A mí al menos me resultó emocionante, y, aunque lenta, entretenida (?). Quizá se deba a que, como dice el tito Jorge Luis (que no José Luis), sólo hay tres tipos de argumentos posibles en literatura (¿o eran cuatro?), y éste es el de la Odisea, una vez más, y no pretende ser otra cosa.
Yo la vi, porque aquí no tengo otro remedio, es inglés con subtítulos en inglés: esta vez no es por quedar pedante (otras veces sí lo ha sido), pero se entiende muy bien teniendo abajo el texto en inglés, es sencillito, así que como ejercicio os lo recomiendo. En cambio, en esta ocasión no es por criterio artístico (los personajes son austriacos, alemanes, tibetanos y chinos, así que qué me cuentas hablando en inglés).
Y no, no encuentro el vínculo. Un abrazo,
P.
viernes, 27 de noviembre de 2009
La flaqueza del Bolchevique
Por esta vez, haré un comentario más extenso de la película sólo porque me gusta cebarme en lo malo. No es que yo quiera decir que la película debería llamarse El truñaco del Bolchevique, en lugar de “la flaqueza”, pero así lo digo. Y sin embargo, durante 30 minutos tiene algo que te deja pasmado. María. María. María...
- ¡Jugooónn!
- ¡Cuidao! ¡Tiene 15 años!
miércoles, 25 de noviembre de 2009
LA NIEBLA o cómo tener más razón que Hobbes

A este paso va a haber que darle la razón a nuestro eminentísimo filólogo latino, gran amigo de Isaac Newton, cuando hace prevalecer las enseñanzas de las Atenas y Roma clásicas. Una vez más, debemos retrotraernos hasta allí, concretamente a la figura de Plauto, que más que comedias escribía verdades, cuando dijo en su Asinaria hace ya casi 22 siglos lo siguiente: “Lupus est homo homini, non homo, quom qualis sit non novit” . Para los que no nos llamamos Pablo Toribio podríamos traducir como: “El lobo es el hombre para el hombre, y no hombre, cuando desconoce quién es el otro”. Más tarde, en el siglo XVII, un hijo de la Gran Bretaña (que afirmaría respecto a su nacimiento: "El miedo y yo nacimos gemelos", dado que su madre dio a luz de forma prematura por el terror que infundía la Armada Invencible española acercándose a costas británicas, Wikipedia dixit), un británico del siglo XVII decíamos, llamado Thomas Hobbes, condensó la aseveración plaútica (permíteseme el neologismo, por favor) en su obra Leviatán con el conocidísimo aforismo “Homo homini lupus”, id est, el hombre es un lobo para el hombre. Por último, otro coetáneo (o contemporáneo, son sinónimos) suyo, de nombre Francis y de apellido Bacon dijo que “Iustitiae debetur quod homo homini sit deus non lupus” o “A la justicia es debido que el hombre sea un dios para el hombre y no un lobo”.
Tras esta breve clase filosófica comencemos a hablar de La niebla, una película que es como un regalo, en donde lo mejor está dentro y no en el envoltorio (aunque haya personas que se esfuercen por embellecer lo de fuera ¿no es así, mamá?). Siguiendo con el símil, podría decirse que el papel de regalo competería a los diez primeros minutos de la película. Antes de abrir el paquete lo palpamos o incluso agitamos para (intentar) adivinar su contenido y como todo buen papel de regalo que se deje preciar, estos minutos sirven para dar dos pistas que repercutirán para mal en el resto del largometraje. Estas dos pistas son, a su vez, causa y consecuencia de todo lo que ocurrirá tanto fuera como dentro del supermercado. Y es que puede parecer raro que un simple e inofensivo supermercado sea el espacio principal de la película.
Una vez que el aparente trío protagonista (no hay que olvidar que es una película coral) entra a comprar, empieza el viaje en montaña rusa. La primera subida, la que va avisando de lo que espera, podría ser el conocimiento paulatino de los clientes y trabajadores que jugarán papeles más o menos importantes en la trama. Sin apenas tiempo de saber sus nombres, una primera bajada que es protagonizada por una niebla densa y oscura (aunque es blanca), empieza a apropiarse de la curiosidad del espectador. Desde este momento, la atención del heterogéneo grupo se centra por saber qué es eso que atemoriza y que, sin saber muy bien el porqué, les impide salir del supermercado (esta reacción me recuerda a la que hay en El ángel exterminador, de Luis Buñuel, y que, por supuesto, debéis ver). Es éste, el miedo a lo desconocido, el pilar madre sobre el que se sostiene la estructura del film. El miedo a lo desconocido, y a los desconocidos, que experimenta el hombre ante algo irresoluble es claramente mostrado por Frank Darabont, su director, cuando la de negro (en este caso, va de blanco) empieza a hacer de las suyas en cierto almacén trasero o en una huida estéril hacia lo desconocido.
Por el camino, poco a poco se dan a conocer mejor los personajes: sus vidas, sus miedos, sus deseos. Con ellos podría establecerse una división tripartita de los poderes que gobiernan toda sociedad “civilizada”: el judicial, con el abogado Brent Norton; el militar, con el trío de jóvenes soldados, que serán los que aporten la explicación de la situación (quizás uno de los pocos puntos débiles de la película); y, especialmente, el religioso, con la odiada Mrs. Carmody, personaje que merece una pequeña mención posterior. Aparte, está el pueblo llano, fácil de manipular y sojuzgar a medida que los problemas van en aumento y llega la tormenta.
Sin embargo, la que no aparece por ningún lado es la calma. Ni siquiera después de una noche ajetreada con unos bichos voladores. Porque con el día, el panorama anuncia tsunamis constantes que mantendrán sumergido al espectador cuando unos pocos se dan cuenta de que deben escapar irremediablemente de ese Infierno-Purgatorio-Paraíso en que se ha convertido el supermercado porque allí ya no se puede estar por culpa de Mrs. Carmody.
Por fin se llega al final de esta laguna Estigia, pero a Frank Darabont, como buen Caronte que ha sido, no se le ha pagado con el óbolo (en todo caso, la entrada o el DVD, o ni siquiera eso). Debido a ello, firma la escena final que firma, la cual para algunos será pretenciosa, facilona, exagerada e incluso previsible. Pues para el que escribe este comentario es todo lo contrario. Hay que tener bien puestas ciertas partes nobles para dar ese final, un temple que mantenga la tensión, que ya está a flor de piel de antes, para establecer esa situación que haga lo que se haga estará mal visto. Aderécese todo con una sublime canción como, por ejemplo, “The host of seraphin” de Dead can dance (curioso nombre y curiosa compatibilidad con la película), coautores también de otra gran banda sonora como es la de Gladiator (¡PÓNGANSE EN PIE! ¡AR!).
Con respecto al trabajo actoral hay que decir que el amigo Darabont hace que hasta el pétreo y risible Thomas Jane parezca lo que cree ser (un actor) y no se haga sus necesidades delante de la monstruosa Marcia Gay Harden, que es capaz de robar el protagonismo a la niebla, a los bichos, a la oscuridad y hasta a un señor de Maine que pasaba por allí. También merecen reconocimiento Toby Jones y Frances Sternhagen.
Bueno, me voy a dormir (la 1:06), no sin antes de revisionar (no sé por cuál vez) los 15 últimos minutos. Y para cerrar este comentario, volvamos a Hobbes. Porque cuando no hay guerras el hombre se aburre y busca en otros hombres y otras guerras la diversión. Para ello, se debe poseer un alto grado de egoísmo y buscar y lograr un primer enfrentamiento a pesar de que la sociedad intente subsistir en la convivencia. Una vez que consiga el duelo propuesto y existan dos bandos, la función puede comenzar. ¿Las armas? Todo se puede utilizar contra el enemigo: un kalashnikov, un crucifijo, un avión,... O lo más básico y a su vez lo más dañino: la palabra.
Mario
P.d: he leído por Internet que Franck Darabont quería hacer una película de 3 horas de duración y en blanco y negro. Aquí uno que la está buscando.
martes, 24 de noviembre de 2009
The Meaning of Life (Monty Python)
Reconozco que, igual que puede gustar mucho, puede también disgustar mucho o por lo menos poner nervioso. Eso se arregla dejando de verla y disculpándome. Para ver la peli online, clic aquí.
domingo, 22 de noviembre de 2009
Bangkok Dangerous
Un sordomudo asesina sin remordimientos. Resumida en cinco palabras, a ver si sois capaces de hacerlo mejor con vuestras películas. Bangkok Dangerous es una película con muchos efectos visuales, y en algún momento innecesarios pero a pesar de ello, creo que os puede gustar.
La película la podría haber hecho Tarantino en cuanto a la sangre, al guión y a la caracterización del personaje protagonista. En este sentido, puede parecer -y ser- una copia de Kill Bill vol I. Sin embargo, en mi opinión, es mejor y más emocionante. La escena en la que entra a asesinar a un grupo que está jugando a las cartas, es memorable.
Detalles que os pueden interesar: El actor es la polla. La VO es un 85% francés y un 15% en Tailandés. La música es genial. Las actrices son las típicas chinas guapas con coletitas en plan niña buena. NO veáis, por dios santo, el remake que hicieron los mismos directores con Nicolas Cage de protagonista. Podéis descargarla aquí.
sábado, 14 de noviembre de 2009
Chasing Amy
RETORNO AL PASADO o cómo la mujer siempre lleva los pantalones

Decir de ellas que son el sexo débil se ha convertido en un tópico tan universal que el que escribe esta breve reseña cada vez está más convencido de que el aserto fue ideado por una mente femenina, dicho por vez primera por un marido cornudo (o consentido) que no sospechaba de su condición de macho cabrío y propagado después por toda una caterva de hombres que sólo se preocupaban por aparentar su aparente primacía mientras el sol iluminaba las calles. Otra cosa era cuando éste se perdía allá por el occidente...
Y es que el personaje de la femme fatale ya nació, según contaban desde la poderosa Roma imperial, en cierto país bañado por un río que decían que poseía propiedades mágico-religiosas y que fue gobernado durante una época por una reina que desprendía magnetismo sexual por todo su ser (el druida de una aldea poblada por irreductibles galos se enamoró de su nariz. Con ello, todo queda dicho). Esta reina traspasó sus poderes hipnóticos a todas aquellas mujeres inteligentes, sensuales y crueles por igual.
Una cosa que nadie obvia de ellas es que todo aquello que pretendan, sea lo que sea (unos zapatos, un beso, un cadáver, un corazón...), terminarán de conseguirlo tarde o temprano. Y a eso, nadie de nosotros, que aún tenemos y tendremos cerebros de mono, puede negarse. Porque aún sabiendo que la relación resulta peligrosa y siempre se lleva las de perder, uno no puede mostrarse frío ante esos ojos insensibles y penetrantes que te hacen caer en una tentación de la que es imposible levantarse a no ser que sus manos te ayuden para luego volverte a empujar al vacío para siempre mientras se escucha una risa.
Al otro lado se encuentra el enamorado que no hace más que complacer los deseos de su amor. Él cree que es feliz mientras está al lado de ella y cuando se da cuenta de que no es más que una mera marioneta no le da importancia o huye motivado por las malas artes de aquélla (se va a Casablanca, se cambia de nombre y rehace su vida o simplemente se suicida). Pero, y he aquí donde la película tiene su punto fuerte, todo pasado puede volver.
Desde aquí, y viendo ya unas cuantas películas así, propongo un nuevo vestuario: sombrero y gabardina claros, traje impecable, cigarro opcional, beber whisky y olvidar el pasado. ¡Qué lástima que ya no haya actores como Robert Mitchum, Fred MacMurray o mi idolatrado Humprey Bogart!.
Pues eso, en esta película tenéis una nueva muestra del género, con permiso del western, que hizo grande a Hollywood. Cine negro por excelencia, con todos los ingredientes que debe tener: detective/policía embaucado por una mujer fatal que maneja a su antojo a todo hombre que se ponga por delante suya. Intriga, asesinatos, culpables, inocentes y una sensación de decir lo de siempre: <<ya no se hacen películas como ésta>>. Y es que no me canso de ver estas películas...
Mario
P.d: Si os gusta, os llama la atención o simplemente queréis más información os dejo este enlace en el que se resume todas las claves que debe poseer una buena femme fatale y pone, además, ejemplos de ellas en el cine: http://www.ciudaddemujeres.com/articulos/Femme-fatale-la-diosa-urbana.
lunes, 9 de noviembre de 2009
DEFOSAENFOSA o cómo el hombre y la muerte siempre irán de la mano (mal que nos pese)
domingo, 30 de agosto de 2009
THE MAN FROM EARTH
Un profesor de universidad va a marcharse de la ciudad diez años después de haber llegado a ella, sin decirle nada a nadie. Sus amigos académicos lo descubren y en una especie de fiesta sorpresa que le preparan, en medio de la mudanza, le piden explicaciones. Él les ofrece una explicación increíble cuya discusión ocupa el resto de la película.
La película tiene la virtud de lo teatral (no ocurre más que diálogo en un salón) y la virtud de la brevedad (una prudente hora y media). El tema, si no original, es borgiano, aunque desde luego el desrrollo no lo es. Conviene que no leáis otras sinopsis antes de verla, porque no sé por qué razón en todas te fastidian el secreto, y aunque se descrube a los diez minutos, te joden la sorpresa en todo caso. El desarrollo del argumento, digo, tiene quizá demasiado lugares típicos, pero el conjunto deja muy buen sabor. Creo que el Mario la disfrutará especialmente.
Un abrazo a mis amigos lúmpenes y al Rafa; un beso a mis amigas lúmpenes.
Pablo
AMORES PERROS
(Creo que la habéis visto...) Sordidez de sordideces, la película desde luego tiene la fascinación de lo sórdido, y no sólo por la sangre que sale en abundancia a lo largo de las dos horas y media largas que dura. Especialmente sórdida (no me sale otro adjetivo para la película) es la historia de los dos hermanos, y muy angustiosa la historia de la modelo y su perro, en la que no sale casi sangre y todo es tan doméstico...
Hay que verla subtitulada, pese a que el mejicano teóricamente es español también. Yo la vi con subtítulos en inglés y no pude dejar de estar leyendo.
